Estas son las 6 cosas que están destruyendo nuestro hígado sin beber ni una gota de alcohol y lo peor es que lo sabemos.

El hígado es uno de los órganos muy importantes del cuerpo, pues se encarga de procesar los alimentos. Pero más que eso, se encarga de eliminar las toxinas de ellos y mantiene a nuestro cuerpo protegido.

Sin embargo, al igual que todo en la vida, cuando abusamos de él, terminamos dañándolo. Cuando este órgano deja de realizar su trabajo al 100%, sufrimos graves consecuencias.

Una de las formas en las que le hacemos mucho daño al hígado, es cuando consumimos alcohol. No obstante, esta no es la única manera de dañar este preciado órgano. Existen muchas otras actividades “cotidianas” que están acabando con él.

A continuación, te dejamos una lista de 6 maneras en las que estamos acabando con nuestro hígado.

Alimentos procesados.

Como bien sabemos, los alimentos procesados requieren de químicos para extender su vida. Lo mismos van provocando daño oxidativo al hígado poco a poco. Por otro lado, al consumir grasas y carbohidratos en exceso, puede que desarrollemos un hígado graso.

Inactividad.

La digestión de los alimentos está estrechamente ligada con la función del hígado. Por eso, al realizar movimientos y tener una vida activa, ayudamos a que este utilice los carbohidratos como fuente de energía. De esa forma, reducirá la cantidad de los carbohidratos en el cuerpo y nos ayuda a estar más saludable.

Exceso de grasa corporal.

El sedentarismo mezclado con el consumo de alimentos procesados nos llega a la obesidad. Esto a su vez tiene una repercusión negativa en tu hígado. Asimismo, esta suele llevarnos a padecer de Esteatosis no alcohólica (EHNA). Si la misma no se trata a tiempo, puede terminar convirtiéndose en cáncer de hígado, cirrosis o insuficiencia hepática. Esto es cierto incluso en pacientes que nunca han probado una gota de alcohol. El problema con ella es que los pacientes no suelen presentar síntomas en fases tempranas.

Analgésicos.

Un fármaco que podemos incluir en este grupo es el Paracetamol o acetaminofén. Tan pronto nos duele la cabeza o algún musculo, nos tómanos una pastilla para aliviar el dolor. Sin embargo, el consumo excesivo de estos fármacos daña nuestro hígado. Esto es todavía peor si combinamos su consumo con la ingesta de alcohol.

Si consumimos acetaminofén para aliviar la resaca, haremos que nuestro hígado trabaje en exceso. En estos casos, es mejor tomar ibuprofeno. Dicho medicamento nos aliviará los malestares y no afectará este órgano de vital importancia.

Productos adelgazantes.

La mayoría de los productos adelgazantes y suplementos alimenticios hacen daño al hígado. Aun cuando digan que son a base de sustancias vegetales y naturales, siguen haciéndole daño. Otros productos que el hacen daño son el extracto de té verde, Lipokinetix y el Hydroxycut. En la proporción que nos ayudan a adelgazar, en esa misma proporción intoxican nuestro hígado.

Otros medicamentos.

Los medicamentos valproicos, como aquellos que se utilizan para tratar las convulsiones, trastornos bipolar y migraña, también tienen efectos negativos sobre dicho organo. Otros que se unen al grupo son la fenitoína, moxifloxacino, carbamazepina, levofloxacino y los antibióticos. De igual forma, cuando cualquier medicamento es recetado por un tiempo prolongado, se recomienda hacerse un examen de la sangre regularmente, de esa forma descubrimos a tiempo cualquier signo de daño hepático.

Ahora ya sabes que no solo el alcohol es el culpable de dañar nuestro hígado. Cómo pudiste ver, muchas otras cosas le hacen igual daño o quizás hasta peor. Por eso, no te quedes con esta información para ti solo, compártela con todos tus compañeros para que también la conozcan.